MIÉRCOLES, 16 DE ENERO DE 2019 





50. Vol. 18 (1)

ENERO 2015

ENGLISH ABSTRACTS INSIDE ISSN 1575-0965

Editorial

La Educación Inclusiva: reflexiones y experiencias para la mejora escolar

Desde que apareciera el movimiento de la inclusión a finales de los años ochenta del pasado siglo hasta la actualidad, se ha recorrido un importante trecho en la lucha contra la exclusión, lo que se aprecia en el desarrollo de la investigación educativa en este terreno, en el respaldo teórico del proyecto, en la consideración de sus principios, en la normativa general y en la aceptación de los valores implícitos de la misma, entre otros,  sin olvidar que el terreno ganado aún no es suficiente. Poco a poco el significado de la inclusión va abriéndose camino por los diferentes países del mundo, pero esta batalla aún no ha terminado, no ha sido ganada y es evidente que no ha de desarrollarse en el terreno educativo como único campo de contienda, sino que ha disputarse en el terreno político, económico y social.

Incluir significa ser parte de algo, formar parte del todo; excluir, por el contrario, significa mantener fuera, apartar, expulsar. Por consiguiente, la educación inclusiva tiene por bandera los derechos humanos y la equidad debido a la defensa que realiza de los alumnos más vulnerables a los que considera un valor educativo. Así, educar inclusivamente implica una determinada actitud, un sistema de valores y creencias que apoyen las cualidades y las necesidades de cada uno y de todos los estudiantes en la comunidad escolar, para que se sientan bienvenidos y seguros, y alcancen el éxito.

La educación inclusiva, inmersa en el marco de la escuela comprensiva y de las escuelas eficaces, plantea un modelo que alumbra sobre cómo reformar las escuelas, las prácticas educativas y cómo llevar a cabo la formación del profesorado, con el fin de proporcionar una educación de calidad, ajustada a las características de todos los alumnos. De estas palabras se desprende que son múltiples y complejos los retos que se presentan todavía en el seno de la misma de cara al futuro.

Uno de ellos es la verdadera convicción política, necesaria para dar la cobertura económica que requiere la puesta en práctica de la educación inclusiva, al igual que un verdadero desarrollo normativo que vaya más allá de los grandes principios. Otro reto viene dado por la necesidad de clarificar los rasgos idiosincrásicos de la educación inclusiva, ya que asistimos en la actualidad a la proliferación de medidas específicas para la atención a la diversidad que, sin dejar de valorar su gran importancia y beneficio para los alumnos, muchas veces no son coherentes con el proyecto de educación inclusiva.

Otro desafío estriba en la necesidad de llevar a cabo el discurso de la educación inclusiva del terreno de los principios y de los ideales al escenario del aula y de los centros educativos. De igual forma es necesario generalizar el proyecto de la escuela inclusiva, ya que en la actualidad es un proyecto en el que creen y se comprometen realmente unos cuantos en los centros, generalmente los más vinculados a las tareas de atención a los alumnos con necesidades de apoyo educativo. Se plantea como algo casi anecdótico, como experiencias puntuales muchas veces y no como un planteamiento general de centro.

De igual forma, el recorrido investigador-teórico-conceptual ha sido bastante extenso, pero se siguen confundiendo algunos de sus principales axiomas, hasta tal punto que en ocasiones se llegan a concebir como prácticas inclusivas experiencias que se sitúan más bien en un escenario segregador-integrador. De ahí la necesidad de emplear guías de autoevaluación que nos permitan tener un referente claro a la hora de concebir el proyecto de la educación inclusiva y poner en práctica actuaciones de mejora que posibiliten el cambio.

Otro de los grandes retos de la educación inclusiva es la formación del profesorado para la creación de aulas y centros verdaderamente inclusivos. Con este fin no basta la "extensa" formación recibida por los especialistas, sino que se requiere que la formación del profesorado de educación general tienda a ser más especializada para poder atender a la diversidad del alumnado y, a su vez, la formación del profesorado de apoyo sea más general, en el sentido de que dicho profesorado pueda trabajar en contextos de aula ordinaria y apoyar a todo el alumnado.

En los artículos que componen el presente monográfico se presentan aportaciones que darán luz sobre los retos planteados y marcarán caminos por donde avanzar. Encontraremos una visión sobre la situación de la educación inclusiva en diferentes países, así como instrumentos y prácticas para convertir en realidad la educación inclusiva.

El primer artículo, escrito por Gary Bunch, profesor Emérito de la Universidad de York en Toronto, expone la heterogénea situación de la Educación Inclusiva en Canadá, uno de los países pioneros en el movimiento inclusivo en el mundo. Sus reflexiones, fruto del análisis que realiza, ponen de manifiesto las diferencias entre las provincias de ese país y plantean una serie de estrategias para que la Educación Inclusiva se convierta en una realidad, ya que la misma se caracteriza por un modelo más productivo académica y socialmente que la Educación Especial.

El artículo de Andreas Hinz, profesor de Educación Especial e Inclusiva en la Universidad Martin Luther de Halle-Wittenberg,  presenta el desarrollo de la educación inclusiva en Alemania desde una perspectiva legal y práctica. Su exposición enfatiza los esfuerzos que se están realizando en su país para deshacer malentendidos sobre el verdadero significado de la educación inclusiva y establece las condiciones necesarias para su desarrollo en las escuelas, teniendo en cuenta los apoyos y procedimientos que son necesarios para llevarla a cabo.

El tercer artículo viene de la mano de Jack Pearpoint, director del Centro Marsha Forest en Toronto. Su trabajo pone de manifiesto las consecuencias negativas que puede provocar la colonización del lenguaje de la inclusión, hecho que en su opinión socava los logros conseguidos en los últimos años por la educación inclusiva. Asimismo explica cómo los recortes presupuestarios en educación están afectando notablemente a las personas que necesitan una ayuda extra, de manera que impera la filosofía de hacer más por menos y más rápido, acumulando a los estudiantes con discapacidades en aulas en las que la principal actividad es esperar.

Pilar Arnaiz y José Manuel Guirao, profesores de la Universidad de Murcia, presentan en su artículo un instrumento para la autoevalución de centros de educación infantil, primaria y secundaria, desde una perspectiva inclusiva (Guía de Autoevaluación de Centros para la Atención a la Diversidad desde la Inclusión, ACADI), capaz de generar a través de la serie de indicadores que lo componen, una reflexión colegiada por parte del profesorado y establecer procesos de mejora a partir de los resultados obtenidos. Dicho instrumento está formado por cuatro cuestionarios que pueden ser utilizados de forma independiente y que permiten la evaluación del contexto escolar, la utilización que se hace de los recursos existentes en los centros, el desarrollo del proceso educativo y los resultados que se consiguen respecto a las metas establecidas en el centro.

Una aplicación práctica del instrumento ACADI, en la parte referida a Proceso Educativo desarrollada por cuatro centros de educación infantil y primaria, constituye el artículo quinto. Sus autores son Pilar Arnaiz, Remedios de Haro y José-Manuel Guirao de la Universidad de Murcia. Su aplicación ha permitido identificar en las instituciones participantes sus fortalezas y debilidades en cuanto a la planificación y organización de la enseñanza, el respecto a los estilos de aprendizaje, la relación del centro con su entorno y la implicación del alumnado en su propio aprendizaje, …, facilitando procesos para la mejora escolar.

Zrinjka Stančić, Lelia Kiš-Glavaš y Branko Nikolić de la Universidad de Zagreb en Croacia presentan un interesante estudio realizado en educación secundaria en el que se evalúa el grado de satisfacción respecto al sistema de apoyo existente en ese país, preguntando a los propios alumnos discapacitados, a sus padres, directores de colegios e institutos y coordinadores profesionales -pedagogos y psicólogos-. Los resultados encontrados describen las diferencias encontradas entre los participantes y muestran la necesidad de que haya una mayor coordinación entre los diferentes organismos de apoyo y las instituciones educativas.

El séptimo articulo está dedicado a la evaluación de grupos interactivos en el marco de la educación inclusiva y ha sido realizado por Joan-Jordi Muntarner, Carme Pinya y Begoña de la Iglesia de la Universidad de le Illes Balears. Este trabajo nos adentra en el conocimiento de los grupos interactivos y presenta un trabajo de investigación que profundiza en el estudio de las variables que determinan que un grupo interactivo sea o no inclusivo. Los resultados obtenidos permiten establecer propuestas de mejora a nivel de centro.

El siguiente artículo, cuya autoría es de Ángeles Parrilla y Silvia Sierra de la Universidad de Vigo, nos introduce en una investigación inclusiva en torno a diferentes transiciones entre etapas educativas y que ha supuesto para los participantes nuevas formas de aprendizaje acerca de la construcción compartida y colaborativa del conocimiento. Desde este paradigma de investigación este trabajo destaca la importancia de los momentos y periodos de transición educativa ya que según su consideración pueden contribuir a la inclusión o exclusión del alumnado.

Los profesores José-Antonio Torres y José-María F. Batanero, de las Universidades de Jaén   y Sevilla respectivamente, escriben el noveno artículo en este monográfico. En el mismo  contribuyen a dar respuesta a uno de los retos planteados como es conocer las percepciones y necesidades del profesorado desde una perspectiva organizativa, curricular y de desarrollo profesional y siempre desde un prisma inclusivo. El conocimiento de las mismas desvelan aspectos de todo interés acerca de cómo promover escuelas inclusivas.

El último artículo del presente monográfico ha sido escrito por los profesores Andrey Butenk y Anna Chistokhina de la Universidad Federal de Siberia en Krasnoyarsk. En el mismo describen el escaso nivel de la educación inclusiva en Rusia y la falta de un apoyo estatal decidido para su desarrollo. La formación del profesorado es otra tarea pendiente, lo que redunda en una baja motivación del mismo para atender al alumnado con necesidades educativas especiales. Para lograrlo han desarrollado un programa de entrenamiento para el profesorado de las escuelas primarias que les enseña los elementos básicos de la pedagogía inclusiva, a fin de que puedan atender a los alumnos con menos capacidades.

El Consejo de Redacción