| 64 (23,1) | ABRIL 2009 |
ENGLISH ABSTRACTS INSIDE ISSN 0213-8646 |
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Recensiones bibliográficas
EDUCAR EN LA CIUDADANÍA. PERSPECTIVAS FEMINISTAS
Rosa Cobo (ed.)
Madrid, Los Libros de la Catarata, 2008, 186 pp.
En el actual panorama educativo de nuestro país, la asignatura “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos”, surgida con la Ley Orgánica de Educación (LOE), ha generado toda una amplia gama de titulares llamativos en la prensa y una variopinta profusión de opiniones en tertulias radiofónicas y televisivas. Paralelamente, se ha desatado una empecinada campaña de boicot a la misma desde los sectores religiosos y políticos más conservadores. En realidad no se está produciendo un debate sobre esta asignatura, sino más bien un estruendoso alboroto que poco aporta al avance educativo que se precisa.
En medio de la algazara de los hooligans de la moral, surge esta obra, que pretende aprovechar lo que las autoras del libro consideran una oportunidad para formar competencias cívicas para la convivencia democrática, el desarrollo de actitudes críticas ante la desigualdad y los diferentes tipos de discriminación y la participación en la construcción de una sociedad más justa, solidaria e igualitaria. Eso representa para ellas la asignatura de Educación para la Ciudadanía.
La finalidad de la obra se declara desde el principio: propiciar una reflexión desde una perspectiva feminista que lleve a incluir en la asignatura de Educación para la Ciudadanía, en todo su recorrido didáctico, la realidad y las aportaciones de la mitad de la humanidad: las mujeres. Con ese propósito se aportan argumentos y datos que permitan, con posterioridad, desarrollar prácticas en el aula con el propósito de desactivar construcciones sociales y simbólicas que colocan a las niñas y a las jóvenes en una situación de desventaja.
La obra consta de seis capítulos. En el primero de ellos, “Repensando la democracia: mujeres y ciudadanía”, la profesora Rosa Cobo, coordinadora de la obra, parte del feminismo como teoría crítica, para analizar su propuesta de transformación social, que exige que los espacios de la democracia y de la escuela se apropien activamente de la idea de igualdad de género, pues una sociedad con igualdad entre hombres y mujeres amplía la ciudadanía y la democracia.
Cristina Justo aborda “los Derechos Humanos, el laicismo y la educación para la ciudadanía”, situando el debate intercultural y los derechos de las mujeres como centro de su argumentación. Se adentra en un terreno intrincado: el de los límites que deben establecerse en torno a la multiculturalidad, especialmente cuando entran en conflicto con los derechos de las mujeres. Reivindica la idea expuesta en la Declaración de Beijing (1995): los derechos de las mujeres son derechos humanos, para afirmar que es imposible respetar de igual modo todas las manifestaciones culturales, sobre todo cuando conducen directamente a la discriminación de la mitad de la población.
Luisa Posada aborda el tema de la violencia de género, aportando las claves imprescindibles para comprender el origen estructural de la misma, así como sus manifestaciones surgidas de los procesos de desigualdad en la relación entre los sexos. Alicia Miyares, por su parte, se centra en la formación de estereotipos sexuales en la escuela, para reflexionar desde ahí sobre los objetivos y las premisas necesarias en la educación afectivo-sexual, en la que subraya la responsabilidad individual.
Los dos últimos capítulos se dirigen a la raíz del sistema educativo. Las profesoras Ana Sánchez y Ana Iglesias analizan el curriculum oculto del aula: los estereotipos que subyacen tanto en las relaciones educativas, como en los libros de texto y en la cultura escolar, predominantemente masculina; ese análisis lleva a una clara diferenciación entre la realidad de la escuela mixta y los propósitos de la coeducación. Pilar Ballarín cierra el libro con una exposición de las causas de la desigualdad de trato, de los desequilibrios de representación de géneros y del androcentrismo que impregna los contenidos escolares, para, a partir de ella, realizar la propuesta de un reto: convertir la escuela en un laboratorio práctico de ciudadanía a partir de la concepción de democracia feminista.
LUIS TORREGO EGIDO
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¿EL OTOÑO DEL PATRIARCADO? LUCES Y SOMBRAS DE LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES
Carlos Lomas
Barcelona, Península, 2008, 368 pp.
Este hermoso y muy bien escrito ensayo intenta contestar a la pregunta que se hace el autor en la introducción del libro: “¿estamos asistiendo o no al otoño del patriarcado y con él al declive sin vuelta atrás de la dominación masculina o, por el contrario, todo es un espejismo y el poder de los hombres sigue incólume y sin grieta alguna?” (p. 18).
Su autor, un reputado profesor de Lengua de educación secundaria, hace un recorrido por diferentes problemáticas y estaciones a través de la evocación de diferentes textos literarios clásicos en los títulos de los capítulos y subcapítulos como un guiño también a su formación y ámbito docente, pero sin perder de vista su objetivo, intentar indagar sobre la situación actual de la (des)igualdad entre los hombres y mujeres en nuestro país, con sus luces y sombras, como bien indica el título del libro. En palabras del autor “(…) aunque nunca en la historia de la humanidad ha habido tantas luces iluminando la utopía de la igualdad entre hombres y mujeres, aún persisten en el mundo alargadas sombras que oscurecen esa utopía con un paisaje desolador en el que la vida de las mujeres no vale nada y sigue habitada por la injusticia, la opresión y la violencia” (p. 21)
Todo el libro merece una lectura atenta, pero hay que destacar el capítulo dedicado a la controversia entre el feminismo de la igualdad y la diferencia por su claridad en la exposición y los argumentos expresados. En el resto del texto podemos encontrar desde datos objetivos sobre la situación de desigualdad de las mujeres en el mundo, argumentaciones y elaboraciones sobre la construcción de las identidades masculinas y femeninas en el marco de la cultura patriarcal, el uso del lenguaje y las palabras, la vida en el aula y los efectos de la educación en la formación de hombres y mujeres, los lenguajes multimedia y la publicidad y los contextos culturales como elementos relevantes en la socialización diferenciada por sexos. Algunas de ellas son polémicas y otras acertadas (desde mi punto de vista, por supuesto), pero éste no es el espacio para discutirlas, sino para avanzar sobre su contenido y el deseo de fomentar la lectura y el debate sobre sus aportaciones.
Podríamos decir que existen muchos textos que ya han abordado estas mismas problemáticas y es cierto, pero su principal valor reside en hacerlo desde la mirada masculina de un hombre comprometido con la lucha por la igualdad en todos sus aspectos y principalmente preocupado por la construcción de la igualdad de las mujeres y cómo ésta está cambiando la vida de los hombres y las implicaciones éticas y prácticas que ello tiene en casos concretos. En este contexto se agradece la honestidad del autor al referirse en muchos momentos del libro a sus propios interrogantes y situaciones paradójicas vividas en primera persona y cómo ha ido avanzando en el difícil camino de construirse una nueva identidad como hombre alejada del patriarcado y la homofobia, tendiendo al mismo tiempo puentes de diálogo y reconocimiento mutuo desde la diferencia con las mujeres, entendidas éstas como un colectivo plural y heterogéneo. Este ejercicio es de un valioso poder pedagógico en cuanto muestra la trayectoria y las visiones de hombres involucrados en la lucha por la igualdad, que nos recuerdan que “otro mundo es posible… (donde) vindico la utopía de un mundo sin víctimas ni verdugos, en femenino, en masculino y en plural” (p. 27)
ROCÍO ANGUITA MARTÍNEZ
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GÉNERO Y CURRÍCULO. APORTACIONES DEL GÉNERO AL ESTUDIO Y PRÁCTICA DEL CURRÍCULO
Carmen Rodríguez Martínez (Comp.)
Madrid, Akal, 2006, 256 pp.
En este texto se recogen diferentes y diversas aportaciones al campo del currículo que merece la pena destacar. No existen en el panorama editorial español muchas contribuciones que nos hablen de cómo los estudios de género han influido de una forma tan drástica y profunda en la construcción del conocimiento científico en general y la mayoría están referidas a la construcción del conocimiento de las ciencias experimentales y de la naturaleza. En este caso, el esfuerzo por realizar nuevas aportaciones es considerable, desde la traducción de un excelente artículo de Sandra Harding sobre los estudios feministas poscoloniales y sus planteamientos, a la aportación de Pilar Ballarín sobre la educación de las mujeres y el curriculum preparado para ellas como seres inferiores a los hombres a lo largo de la historia de la pedagogía, pasando por dos incursiones, una sobre la construcción del campo de la psicología y la investigación sobre las diferencias intersexuales, los estereotipos y las actitudes a cargo de Esther Barberá y otra sobre el campo de la antropología social y las mediaciones de género en los procesos educativos por Carmen Gregorio y Adela Franzé.
En una segunda parte se abordan las aportaciones del feminismo al análisis del curriculum y se centran algunos de los aspectos que todavía siguen desequilibrando el curriculum escolar en contra de las niñas y mujeres: el antrocentrismo de los textos como un referente de un humanismo que sólo reconoce a los hombres (Amparo Moreno); los problemas que tienen las jóvenes en el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Carmen Rodríguez y Félix Angulo); el espinoso campo de la convivencia en las aulas y las desequilibradas relaciones que se producen entre chicos y chicas también en los centros educativos (Elena Simón) y una propuesta para introducir el tratamiento de las emociones, el cuerpo y la sexualidad en el aula (Charo Altable). Estas cuatro aportaciones nos proporcionan un mapeo bastante ajustado de cuáles son las problemáticas de las niñas y mujeres en los sistemas escolares actuales, problemas más ocultos y sutiles que en tiempos pasados, pero no por ellos con menores repercusiones en la formación de las niñas.
La tercera parte recoge tres aportaciones desde una perspectiva de género sobre las políticas educativas. La primera de ellas, a cargo de Judith Astelarra, analiza las políticas públicas de igualdad de oportunidades en España, cómo se han configurado a lo largo del tiempo en los estados modernos y qué efectos han tenido estas políticas en la situación de las mujeres. La segunda es una contribución de Cándida Martínez sobre la situación de las mujeres en la universidad y cómo hacer de ésta espacios educativos más equitativos. La tercera de ellas plantea posibles políticas de cambio educativo desde una perspectiva de género en las escuelas y está a cargo de Marina Subirats.
En conjunto, es una obra imprescindible para quienes quieren acercarse al campo de los estudios de género en el mundo de la educación, tanto por su triple orientación como por la relevancia de las autoras (todas ellas auténticos referentes en su campo de estudio) y la calidad de los trabajos recopilados.
ROCÍO ANGUITA MARTÍNEZ