SáBADO, 4 DE FEBRERO DE 2012 





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ABRIL 2000

ENGLISH ABSTRACTS INSIDE ISSN 0213-8646

Recensiones bibliográficas


ACCIÓN PSICOPEDAGÓGICA EN EDUCACIÓN SECUNDARIA: REORIENTANDO LA ORIENTACIÓN
J. Fernández Sierra (Coord.)
Málaga, Aljibe, 1999, 402 pp.


La LOGSE y sus decretos institucionalizan en España la Orientación Educativa que deja así un poco la dimensión servicios para integrarse en la educación como una colaboración formando parte del propio proceso educativo en un triple nivel: de aula (tutorías), de Centro (Departamentos de Orientación) y de sistema (Equipos de Orientación Psicopedagógica). Desde entonces entra en vigor un modelo de orientación en cascada recogido ya en Visor (García, Cantón y García, 1990). Pero el nivel que mayor desarrollo institucional ha experimentado es el segundo, en Secundaria y referido básicamente a la Orientación Profesional. Para abordar estas nuevas necesidades de los profesionales de los Departamentos en los Centros de Secundaria este libro se presente como un valioso instrumento.

Los dieciséis capítulos del libro se suceden sin distinguir partes, pero puede decirse que la obra ofrece una estructura triádica: la primera parte aborda en marco de la acción psicopedagógica desde diferentes puntos de vista: teórico, organizativo, profesional, legal, etc., a continuación se abordan las perspectivas del trabajo del orientador intentando reconducir las viejas líneas hacia la orientación profesional y necesidades especiales, para terminar con temáticas que, aunque no tan propias de la acción psicopedagógica, también suelen abordarse y ser motivo de asesoramiento: evaluación, transversalidad o investigación-acción.

Dentro del primer apartado el paso del modelo clínico al educativo lo desarrolla Fernández Sierra dando un somero repaso a los modelos orientadores clásicos y buscando una solución integradora en la que la unidad básica sería el centro educativo basándose en los elementos organizativos, actuando de forma procesual, promoviendo iniciativas para el desarrollo de programas de innovación y buscando el equilibrio entre la contextualización y el universalismo. El contexto organizativo de la orientación lo estudia Santos Guerra partiendo de unos presupuestos tan reales como ciertos: El Departamento de Orientación se inserta en los centros que no sólo no sienten su necesidad, sino que lo rechazan, por lo que puede convertirse en apéndice, botiquín, tutorías, es inestable en personal y dotación, etc. El conocimiento de la complejidad del escenario de la intervención puede permitir un funcionamiento más positivo y adaptado de las actividades orientadoras. Los nuevos profesionales de la orientación psicopedagógica están saliendo ahora de las aulas universitarias; el planteamiento de su formación –entre los intentos gremialistas y los aperturistas– puede ayudar a resolver el trabajo de estos profesionales como acciones integradas en los planteamientos pedagógicos y organizativos del centro. La perspectiva profesionalizadora analiza, además, la revisión de la formación de los psicopedagogos, abogando por una revisión del currículum que integre los viejos saberes heredados con nuevos focos de conocimiento incardinados en la propia institución escolar, con su complejidad, cultura y tecnología.


La aportación de la legislación como marco inexcusable de acción del psicopedagogo hace un repaso a la aparición de los Servicios Orientadores con referentes clínicos y su reconducción actual hacia posiciones educativas centradas en dar respuesta a la diversidad, orientar para la elección profesional, eliminar los obstáculos de una práctica segregadora, capacitar para intervenir en el currículum y adaptarlo, preparar para la opcionalidad y la diversificación curricular o decidir sobre los sujetos de los programas de garantía social. Todas ellas son funciones que deben ser desarrolladas y coordinadas desde los Departamentos de Orientación en Secundaria, por lo que dedica sendos capítulos a la atención de las necesidades especiales, a la tutoría, la atención e interacción con la familia o los programas de orientación vocacional y profesional centrándose en la Educación para la Carrera como modelo integrado en la acción educativa.

La inserción sociolaboral de los jóvenes con su problemática, especialmente centrada en los grupos socialmente desfavorecidos, ocupa un enjundioso capítulo. Constata la alta correlación entre los marginales y el desempleo, la dificultad de las mujeres en el mundo del trabajo, su doble jornada, y la dificultad que soportan ante la precariedad. El paralelismo entre el sistema educativo y el productivo hace que, nuevamente los discriminados sean los mismos. Aunque los gobiernos propugnan políticas activas de empleo y se apuesta firmemente por la orientación profesional y la formación de calidad en el camino recomendado por la UNESCO, lo cierto es que aún no se han conseguido los objetivos propuestos.

Finalmente toca los temas que modernamente se abordan en la Orientación en Secundaria: la transversalidad, la evaluación y la investigación-acción desde la perspectiva etnográfica como medios para transformar las prácticas educativas cotidianas. Se trata de un libro de gran utilidad y actualidad que será de valiosa ayuda en los Departamentos de Orientación y las Tutorías de Educación Secundaria.

Isabel CANTÓN MAYO



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LA VIOLENCIA EN EL SISTEMA EDUCATIVO. DEL DAÑO QUE LAS ESCUELAS CAUSAN A LOS NIÑOS
J. Ross Epp y A.M. Watkinson
Madrid, La Muralla, 1999, 287 pp.


La parte oculta de la educación ha sido un descubrimiento reciente para profesores e investigadores al poner de relieve aspectos que, aunque a veces vividos y presentidos, no se presuponían en su verdadero alcance. Este trabajo, bajo la dirección de Ross y Watkinson, dos profesoras canadienses, recoge aportaciones e investigaciones de un grupo de expertos sobre la violencia aprendida de forma oculta en las escuelas y el daño que este aprendizaje puede causar a los niños.

El libro cuestiona la estandarización de la práctica docente, la exclusión del afecto y el uso del castigo en los centros educativos. Se acusa a la escuela de complicidad en los malos tratos infantiles debido a la "violencia sistémica" y la ordinaria. Los malos tratos infantiles constatados por los profesores no se denuncian a veces por la carencia de servicios a los que recurrir.

La segunda parte, escuelas y violencia, presenta el tema desde la perspectiva del alumno, de los marginales, de las mujeres y de los hombres. Las percepciones de los alumnos sobre la violencia toman formas subrepticias como la intimidación, el acoso y la discriminación y se dan en todo tipo de centros con efectos traumáticos y duraderos. Las voces de las muchachas reflejan hasta qué punto son un colectivo oprimido sin poder expresar las diversas formas de coacción y presión que sufren de los adultos, de los chicos y de otras chicas. Los muchachos constatan que la masculinidad reside en tres aspectos: el cuerpo (como armadura), el deporte (desigual, patriarcal y misógino) y la sexualidad (relaciones de poder y violencia).

La tercera parte se abre con una pregunta: Pedagogía: ¿Violación o reivindicación? Se reivindica la argumentación que sitúa al lector en una posición receptiva, femenina; las metáforas de la conquista sugieren que el objeto de la argumentación no es tanto persuadir, sino "engendrar" conceptos. Y es que el sistema educativo ha privilegiado históricamente las formas de pensamiento y conocimiento masculinas y despreciado las femeninas: la filosofía occidental ha estado marcada desde Sócrates por la "homosexualidad intelectual" según acusa Graves, o por la "falocentricidad" en palabras de Derrida. La cuarta parte, dedicada a la violencia legal, describe la violencia sistémica enclavada en los derechos de las escuelas y cómo los tribunales consideran a veces los derechos de los niños como algo secundario.

Finalmente los temas de innovación para mostrar esperanza en cambios hacia la igualdad, la justicia y la democracia. Se trata de un libro riguroso, fuertemente enraizado en las corrientes de la pedagogía crítica, que incide desde la investigación en la desigualdad y la violencia que, de frente o encubierta, se ejerce sobre los más débiles en el sistema que teóricamente se justifica para protegerles.

Isabel CANTÓN MAYO



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PARA CAMBIAR NUESTRAS ESCUELAS. REUNIR LA EFICACIA Y LA MEJORA
L. Stoll y D. Fink
Octaedro, Barcelona, 1999, 312 pp.

El fuerte impulso de los temas de calidad en educación ha supuesto un debate académico entre dos tendencias ya bastante consolidadas: la técnico-racional y la sociocrítica. Los primeros argumentan que sin aplicar a los centros modelos de corte empresarial la organización estaría en una fase precientífica; lo segundos ponen el acento en la persona y temen que estos modelos sean una forma más de sometimiento y automatización. Ambos tienen razón en sus argumentos; quizá lo que falta sea una conciliación entre ambas tendencias o una precisión terminológica de lo que la calidad supone aplicada a la educación. Y ello se consigue plenamente desde el magnífico libro de Stoll y Fink. Se presentan ejemplos de cambio hacia la calidad y la eficacia promovidos desde posturas críticas por colectivos comprometidos con la educación en contextos turbulentos o quemados.

Se parte de una regla básica en los modelos de calidad: ¿dónde estamos en las escuelas? y la respuesta fue descorazonadora: con treinta años de retraso. Se impone el cambio, el movimiento, la mejora. La siguiente cuestión fue ¿dónde deberíamos estar? con lo que se impone una planificación; y ¿cómo hacerlo?, o realización. Finalmente evaluar si los cambios producidos son los deseados. Cada una de estas cuestiones ocupa distintos capítulos que describen cómo va transcurriendo la experiencia en cada caso incluyendo los procesos frustrados por mala planificación o por falta de implicación. El conocimiento de las características básicas de las escuelas eficaces, por parte del grupo de Halton, fue el punto de partida para desarrollar los principios de cooperación, ordenación vertical y horizontal, integración en los sistemas existentes y la dimensión procesual del cambio siguiendo la propuesta de Fullan. Pero se reconoció que el cambio es distinto en cada caso, depende fuertemente del contexto, no tiene una visión única y sólo tiene sentido en la práctica. Estas escuelas se plantearon el cambio desde una perspectiva innovadora, crítica, global, sin dejar por ello de caminar en la línea de las escuelas eficaces y de calidad aún pareciendo posturas contradictorias. Quizá la idea de compromiso personal con la mejora aún sabiendo de su complejidad y de las numerosas barreras hizo que se aceptara el reto y se seleccionaran proyectos de mejora distintos en cada caso aunque con unas líneas generales comunes y una metodología de calidad. Lo diferencial fue la calidad entendida como equidad unido a la idea de que el desarrollo de la escuela y el del profesorado se hallan estrechamente unidos.

Isabel CANTÓN MAYO



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INFANCIA Y CONDUCTAS DE AYUDA
N. Eisenberg
Ed. Morata S.L., Madrid, 1999

Contrariamente a las investigaciones empíricas que desde la psicología evolutiva tratan de entender las conductas negativas de la infancia o posteriores como la agresividad, conflicto o violencia, temática esta última de plena actualidad, las conductas altruistas infantiles han sido estudiadas relativamente poco.

La obra que comentamos y que se presenta traducida ahora en España, no obstante tiene un recorrido editorial que data del año 1992, tras unos largos estudios previos y concienzudos que lograron apoyos varios de personas e instituciones a la autora, Nancy Einsenberg, Catedrática de Psicología en la Universidad de Arizona.

El libro indaga la aparición de los comportamientos prosociales en los primeros años de la vida y los matices del desarrollo de los mismos. La autora cree que la novedad de su aportación, radica, tal como hemos apuntado, en la escasez de este tipo de estudios cuyos antecedentes inmediatos, entre otros, habría que buscarlos en filósofos como David Hume.

La investigación, en el más puro estilo academicista de corte americano comprende diferencias entre sexos, clases sociales, tamaño de la familia, orden de nacimiento de los hermanos, no faltando las referencias o registros anecdóticos, casi coloristas "true storys", tan del gusto de aquéllos.

La alusión a la familia como no puede ser menos, es un factor considerado de primer orden en la génesis de los comportamientos aludidos, produciéndose en estas fases vitales y primarias gran parte de los hábitos prosociales.

La socialización externa al hogar es otro pilar fundamental, nos referimos a la escuela, compañeros y medios de comunicación, y en donde la información disponible sobre sus efectos aún no goza de la suficiente credibilidad o acuerdo.

No falta tampoco un capítulo dedicado a fundamentar el altruismo desde las bases biológicas en comparación y extrapolación al reino animal, lo que se colorea con ilustraciones prolijas y curiosas al tiempo que se señalan hipótesis genetistas, por cierto cada vez más en boga, de la conducta prosocial.

Por supuesto que considerado lo anterior, no habría de dejarse de lado la muy interesante aportación de la óptica antropológica, que dibuja las influencias culturales añadiendo cromatismo en la observación panorámica de exóticos pueblos, como los ik, alorese u otros, quedando patentes diferencias en cuanto a procedimientos y usos prosociales.

El abanico de ideas puede confluir en una principal, en donde la mencionada conducta prosocial adopta muchas formas, surgiendo muy pronto en la vida, en la mayoría de los casos hacia los dos años, tiempo en que los niños serían capaces, hasta cierto punto, de comprender los sentimientos de los demás.

La lectura puede parecernos ágil a poco que nos iniciemos en sus páginas y las conclusiones se muestran taxativas y seguras al afirmar que la prosocialización adquiere una variabilidad notable de unos niños a otros. Igualmente se apunta que aunque el desarrollo de la misma es objetivamente observable, sin embargo no es fácil hallar las bases biológicas de estas diferencias. Naturalmente que se subraya el valor de la educación, hecho que queda claramente patente al igual que el del contesto cultural en que está inmerso el niño y otras variables ambientales, pero a tenor del mensaje de la obra y en consonancia con otras, es difícil aquilatar en estos procesos como en otros, por lo menos en la medida de lo deseable, las diversas características personales involucradas.

Al final la esperanza se deposita, como no podía ser menos, en el hecho educativo, buscando en favorecer activamente y durante la infancia actitudes de ayuda y comprensión hacia los demás a la búsqueda del asentamiento y consolidación de un modelo de moral infantil.

Jesús NAVARRO EGEA



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PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN. INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DEL MECANISMO ATENCIONAL
J. Rossello i Mir
Ed. Psicología Pirámide, Madrid, 1997

Es cierto como sostiene el autor que el tema de la atención ha sufrido un largo olvido en el marco de la Psicología de los Procesos Básicos, al igual que lo es el hecho de que la bibliografía existente al respecto y en español es notoriamente escasa. De ahí deviene nuestro interés por este libro, que por cierto lleva algún tiempo en el mercado y que supone además una revisión del mismo título publicado en 1994.

Ya desde los fundamentos conceptuales en donde se examina la etimología procedente del latín "attendere", con un significado original de "tensar el arco hacia" o "atensión", hasta la observación acerca del binomio indisoluble entre motivación y atención, que se erigen en las dos grandes variables que van a determinar la ejecución, en una especie de ciclo indisoluble a las cuales hay que sumar el proceso emocional.

Otra afirmación que la obra plantea, simple pero generalmente consensuada en los diferentes enfoques sobre su estudio, es la dificultad que conlleva en sí la definición del propio concepto de atención empresa de por sí limitada, entre otras razones por la profusión de tipos de atención: interna-externa, voluntaria-involuntaria, abierta-encubierta, dividida-selectiva, visual, auditiva...

Los determinantes de la atención son formulados de manera que al lector le resulten asequibles, sin excesivo problema, al igual que sucede al plantear los sucesivos paradigmas experimentales utilizados en la historia del estudio atencional y exponiendo en esta misma disertación diacrónica una perspectiva que recrea las investigaciones desde Wundt hasta la Teoría de la Activación.

Capítulo aparte merece el paradigma cognitivo, en donde se explica cómo es capaz de aprovechar la crisis del conductismo para aportar novedad y modernismo apoyándose a su vez en disciplinas auxiliares como puede ser la Cibernética.

Otras hipótesis consideradas por Roselló como rupturistas, como la propuesta por Neisser en 1996, vendrían a contemplar la atención más como una habilidad que como cualquier otra cosa, llegando incluso a negar conceptos ampliamente respaldados como el de filtro planteado por Treisman o Deutch.

Con acierto el discurso lleva hasta la idea y conclusión de que hoy en día no disponemos de una teoría atencional que pueda integrar las diferentes investigaciones, existiendo una proliferación de micromodelos atencionales en donde cada uno de los cuales se dedica a subrayar algunos aspectos descuidando otros. Pero hay que reconocer que en esta enumeración de teorías el lector progresivamente puede ir a su vez reelaborando su representación específica al respecto gracias a un repaso estratégicamente bien ordenado. El autor aboga finalmente por una valoración de la atención como mecanismo vertical y centro de control de la información.

La obra está razonablemente ilustrada de alusiones experimentales, pero tal vez las mismas debieran de haberse introducido, aunque hubiera sido someramente, pautas correctivas o didácticas aplicables al mundo académico en sentido amplio, a pesar de que el título nos advierte de qué va, sin confusión por parte de su autor. Hay que decir también que las alusiones en este sentido no son nada tediosas y se leen con agrado.

Aunque Rosselló reconoce la importancia y se encuentra rigurosamente versado en las neurociencias tal como demuestra y se acredita en la lectura, creemos que un apartado un poco más explícito y como punto de partida de las bases neurobiológicas de la atención no hubiera sobrado a los efectos expositivos, aunque hay que indicar que estas alusiones no faltan allí donde convienen y se justifican.

En alguna apreciación de carácter menor no podemos olvidar que todavía los lectores, por especializado que sea su colectivo, no conocen el inglés tan bien como parece ser que se les supone, por lo que las referencias y exposición de textos o frases aunque magistrales o por muy divulgadas que se estimen necesitan todavía de traducción, agradeciéndose el hecho de no tener que echar forzosamente mano de los diccionarios a poco que nos sintamos aguijoneados por la curiosidad teorética.

Globalmente considerada nos encontramos una composición que proyecta luz sobre estos interesantes procesos, o aún mejor, mecanismos, al igual que apunta la obra, tan oportuna para entender estas parcelas de la Psicología y cuya disertación se apoya en un referente bibliográfico muy extenso en donde caben algunos autores en español que pueden servir, unos y otros, a buen seguro que lo harán, en la búsqueda de fuentes que nutran la indagación intelectual al respecto.

Jesús NAVARRO EGEA



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EL CÓDIGO OCULTO DE LA MIRADA
P. Guadir
Tafor Publicaciones S.L., La Laguna (Tenerife), 1998

Nos hallamos ante una obra inusual en las páginas de revistas profesionales como ésta en la que se inserta su referencia, siendo a la vez difícil encasillar en un género determinado. No es una novela, por lo menos al uso, y en la misma línea tampoco es un ensayo. En cualquier caso revela un sesgo científico-literario con una proyección de contenido válido en diversas direcciones.

Se nos emplaza ante un conjunto de reflexiones, profundas y complejas que requieren que duda cabe, de la formación de un estudioso de la conducta humana que intenta plasmar las mismas en un orden inteligible, racionalmente secuenciado e incluso ameno, lo que se percibe en todas y cada una de las páginas.

Esas máximas, meditaciones o conceptos no van a quedar enmarañadas o mimetizadas anónimamente en el texto. Muy al contrario: razones, emociones, sensaciones, estados de ánimo y rasgos psicológicos se van a explicar en un metódico "índice de ideas" en donde se muestran disquisiciones y construcciones personales, íntimas y vivenciadas, desde la tristeza o depresión hasta la frustración o la muerte y se van a exponer a las claras, diferenciando con tipografías las frases justificadas en las anotaciones personales del protagonista de esta singular crónica.

Otros "tics" del ser humano se deslizan acompasadamente entre las hojas del libro, como el sentido de inferioridad, soledad, debilidades, empatía y para ello el investigador esclarece el estudio con lupa, rigurosamente, pero también con pinceladas creativas y a su aire.

Qué duda cabe que la difundida obra de Goleman sobre la inteligencia emocional ha abierto o sugerido vías de indagación de naturaleza múltiple en lo que podría ser uno de los referentes más o menos próximos o explícitos de nuestro autor, Pedro Guanir, seudónimo de Pedro Hernández, Catedrático de Psicología de la Educación de la Universidad de La Laguna. Aquí la emoción va a erigirse primordialmente un canto a la vida.

La excusa, que por cierto se agradece, es un viaje que motiva y que se sigue y crea expectativas sobre los sucesivos destinos. El galopar por el tiempo y el terreno se va anotando en el bloc del viajero creando una metáfora sobre la propia vida como bien más preciado siguiendo las palabras del titular. Se transparenta una obsesión por la existencia y el vivir esbozándose en un guión personal, casi fatalista y no consciente, al igual que el juicio sobre el hombre y su naturaleza, interrogantes y actos.

El periplo lo es tanto por la geografía física como por la humana a la búsqueda de horizontes nuevos e íntimos, vulgares o excelsos, buscando el rompimiento de la limitación del espacio.

En esta historia viajera, como en cromos de álbum, emerge un espejo de paisajes y sensaciones en cambio permanente que embebe al lector.

Un volumen en el que se atisban tintes y ráfagas autobiográficos con un novedoso enfoque y tratamiento del mundo de las emociones tan en boga en los últimos tiempos, en donde la formación personal y profesional queda registrada persistentemente.

El análisis de la realidad personal y exterior es pormenorizada, acorde con la formación del autor, aunque en absoluto farragosa o incomprensible, antes bien el estilo novelado, si entramos en ello, nos va a atrapar. Se nota trabajado el escrito, formalmente expuesto como un crisol de experiencia, ilustradas profusamente en torno a las trayectorias comportamentales.

Lectura densa, intrincada en lo que oculta más que en lo que expresa tácitamente, camuflada en un relato más bien simple pero emocionante de relaciones a veces primarias y descarnadas que se proyectan en un canto de amistad y amor.

Una andadura por la vida, por la muerte que antes o después impone su victoria, y en medio el miedo, siempre presente. Peregrinación con momentos de ambigüedad que a veces parece traslucir una huida de la realidad, quizá de los propios sentimientos que atenazan a los protagonistas. Pero al final de cada cavilación puede atisbarse la esperanza incluso de encontrar la felicidad a través de vivir las acciones mínimas y sencillas.

Jesús NAVARRO EGEA


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ESTRÉS Y RENDIMIENTO
C. Le Scanff y J. Bertsch  (Dirs.)
INDE Publicaciones, Barcelona, 1999

El insuficiente repertorio de respuestas del hombre para hacer frente a las continuas e intensas demandas del entorno y dependiendo de su potencial individual, le provocan alteraciones que pueden agruparse bajo la denominación de estrés, vocablo en donde se contemplan datos muy distintos vinculados a la fisiología o psicología. En torno a esta reflexión se conforma la presente obra que procura ordenar el tema que nos ocupa, de plena actualidad y específicamente aplicado a las actividades físicas y deportivas y que por su vigencia prácticamente queda justificado por sí solo.

En la primera parte se expone una revisión simple y general pero suficiente para los fines del libro, de los principales parámetros psicobiológicos, utilizando una descripción que llega a ser incluso atractiva, lo que de por sí es meritorio en este tipo de empresas. Se escrutan diferentes acontecimientos psicosociales y sus efectos, especialmente en situaciones o profesiones extremas que pueden venir representadas por las de los deportista de elevado nivel o ejercicios de alto riesgo decubriendo patologias y sindromes característicos que tienen que ver ofertándose objetivos explíticitos sobre control emocional, terapias, técnicas o mejoras del rendimiento.

Un segundo bloque incide en la presentación de métodos de lucha contra el estrés, tratándose de ver su origen en las vulnerabilidades hacia hechos reales o impresiones subjetivas, en donde la institución, en esta coyuntura la deportiva, obviamente no queda exenta de exigir éxitos a los atletas que deben asumir un determinado modelo de valores.

Por tanto y tal como se indica en uno de los capítulos, la gestión del estrés en el deportista de alto nivel va a conformar objetivos según los distintos enfoques que tratan de abordar aquél, como el fisiológico, congnitivo o conductual y valiéndose de técnicas que proponen integrar múltiples aspectos.

Con respecto al estrés y rendimiento como binomio conceptual que viene a edificar la tercera parte, se someten a discusión algunos modelos que estudian esta relación, decantándose por el de Sanders, relativamente reciente y apellidado como energético-cognitivo.

En cualquier caso el estrés parece ser claramente el factor al que deportistas y entrenadores atribuyen los malos aprovechamientos, aunque obviamente estas causalidades son muy complejas, constituyendo todavía un enigma el vínculo entre ambas variables, debiendo por tanto profundizarse bastante en su estudio. Aquí un capítulo peculiar viene dedicado al estrés y al aprendizaje motor.

En resumen, un trabajo que muestra unas explicaciones de orden social y biológico y correlación en el campo de lo psíquico interpretándose desde el ámbito deportivo. Precisamente en nuestro país no nos sobran este tipo de disquisiciones, que además pueden ser utilizadas por cualquier estudioso de los fenómenos psicobiológicos y sociales en su acepción amplia, susceptibles de extrapolarse o aplicarse a otras áreas del comportamiento humano.

La lectura a veces adolece de regularidad, llegando incluso a saturar la capacidad y paciencia del lector, por la densidad de las páginas que con alguna frecuencia se ven salpicadas de las familiares e inevitables retahílas, qué remedio, de autores y fechas que rompen el deleite del discurso. Afortunadamente los abundantes cuadros que se intercalan a la vez que ilustran, quiebran igualmente la monotonía academicista.

Es de destacar la unidad y coherencia tanto interna como externa de la obra a pesar del numeroso grupo de autores que intervienen en su confección.

Jesús NAVARRO EGEA



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LA CÁTEDRA DE LATÍN DE LOIS
Cantón Mayo y M. Prieto Sarro
Universidad de León, 1999, 157 pp.

En 1738, Jerónimo Castañón, alentado por un espíritu singular que se adelanta en unos años al apogeo del movimiento ilustrado en España, firma el memorial en el que se establece la fundación (que se haría efectiva en 1744) del Estudio de Gramática de Lois. Sobre ello versa el trabajo de Isabel Cantón y Marta Prieto, galardonado con el Premio de Investigación Mariano Rodríguez de 1997, y que ahora ve la luz publicado por la Universidad de León. Estas dos investigadoras han rescatado para el conocimiento general la historia de una institución tan singular como trascendental para el desarrollo cultural y educativo, no sólo del pueblo de Lois y la comarca, sino de toda la provincia.

No es fácil encontrar una obra como ésta, en la que los métodos de investigación más rigurosos sustentan un texto de amenísima lectura y de enorme interés no sólo para los profesionales de la educación o los latinos, sino también para el público atraído por la historia de León, e incluso, por la evolución de los usos sociales, de lo que el libro aporta un contingente de valiosa información. Precisamente, los primeros capítulos repasan la situación de la enseñanza en el ámbito nacional y provincial durante los siglos XVIII y XIX, ilustrándonos de forma concisa pero muy eficaz sobre el desolador panorama educativo, en el que, sin embargo, se atisba la esperanza encarnada en el anhelo alfabetizador de intelectuales (e incluso algunos estadistas), entre los que se encontraba sin duda el propio Jerónimo Castañón, del que se hace una completa reseña biográfica y personal en un capítulo posterior.

A partir del capítulo sexto se nos introduce de lleno en el estudio concreto de la propia Cátedra de Latín, comenzando por las circunstancias de su fundación y los preceptores que se hicieron cargo de ella. Particular atractivo presenta, en especial para el docente, el capítulo octavo, que ofrece una descripción tan vigorosa del régimen de vida de los alumnos de la Preceptoría, que le parece al lector formar parte de la cuadrilla de estudiantes, en falaz (¡por fortuna!) rememoración de los años de la adolescencia. El currículum de las enseñanzas impartidas, asunto del capítulo siguiente, es siempre tema de gran enjundia para el latinista que ve aquí su asignatura convertida en fin y vehículo de todos los saberes; se sorprenderá, además, del uso que se hacía de ciertas estrategias didácticas que en los últimos tiempos se nos ha querido vender con el marchamo de la modernidad.

Concluyen la obra sus autoras con una sugerente y acertada valoración pedagógica y social de la Institución, una bibliografía exhaustiva, y a la vez ajustada, y con la transcripción del curioso y esclarecedor manuscrito que contiene el Memorial de la fundación.

A un profesor, y de Latín, le ha resultado placentera esta lectura y contrasta el alivio que provoca sentirse eximido de ciertas tareas con la nostalgia de un tiempo en el que su asignatura era considerada de tal importancia. Es de confiar que este libro sirva para remediar en parte las proféticas palabras de Torrente Ballester, cuando allá en 1962 escribió en La Pascua Triste: “Los apóstoles del futuro predicarán la vulgaridad obligatoria y los políticos la impondrán por la fuerza de una pedagogía debidamente orientada”.

Jaime E. OSORIO PESTAÑA


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LA EDUCACIÓN FÍSICA EN LA ESCUELA RURAL
Víctor M. López Pastor (Coordinador)
Ed. Pastopas – l. Diagonal, Segovia, 1999, 262 pp.

Existen pocas publicaciones que tengan como ámbito de estudio la escolaridad rural. Parece como si toda la realidad –educativa y no educativa- fuese exclusivamente urbana. Pero este libro se encarga de recordarnos que no es así, pues es una de las escasas publicaciones centradas en la escuela rural. A ello añade otro mérito: ser una obra colectiva realizada por un grupo de docentes sostenidos por la ilusión y el compromiso con la educación.

El planteamiento inicial del libro, dirigido tanto a los futuros maestros como a los docentes que ya han comenzado su andadura profesional, parte de un productivo dilema: los temores y conflictos que originan las primeras experiencias docentes en la escuela rural, acompañadas de indudables limitaciones en cuanto a recursos, frente a las posibilidades que ofrece esa misma escuela rural para lograr una educación basada en principios pedagógicos valiosos (atención a la diversidad, globalización, interdisciplinariedad, conexión escuela-entorno,...).

El libro está divido en dos grandes partes: La primera de ellas se basa en los resultados de una investigación realizada por un grupo de profesores y profesores que tiene como centro la enseñanza de la Educación Física en las escuelas rurales de la provincia de Segovia y un análisis comparativo con la realidad existente en otras provincias españolas. A partir de este estudio se detallan las características de la enseñanza de la Educación Física en las escuelas rurales, y, en especial, las limitaciones y las posibilidades con las que se encuentran los docentes en su tarea educativa.

En la segunda parte de la obra se nos ofrece un amplio muestrario de experiencias y propuestas de acción, llevadas a cabo en diferentes lugares de nuestro país (Castilla y León, Aragón, La Rioja...). La variedad de estas experiencias es extraordinaria, pues abarcan desde el diseño y desarrollo de unidades didácticas al aprovechamiento educativo de los encuentros y convivencias deportivas entre los diferentes centros de un CRA, pasando por la utilización de los juegos infantiles tradicionales.

Sin embargo, en nuestra opinión, hay un elemento singular que recorre las dos partes de la obra. Nos referimos a las narraciones que realizan algunos de los maestros de Educación Física, en las que se reflejan sus dudas, sus temores, su desconcierto inicial ante las realidades planteadas por la escuela rural y su aventura azarosa en busca de formas de trabajo adecuadas. En tiempos de predominio casi exclusivo de visiones técnicas de la docencia, estas reflexiones personales traen hasta nosotros toda la vida y la fuerza que se encierra en la palabra educación.

Quizás sea ese el mérito principal del libro. En él encontramos el inconformismo personal de los profesionales de la educación, la búsqueda creativa de soluciones, la reivindicación de una relación más humana entre todos los implicados en las prácticas educativas, la pugna por transformar las dificultades en posibilidades. Todo ello se une a otro valor de esta obra, que no es otro que contribuir a paliar la carencia de materiales o documentos que puedan servir de ayuda y apoyo a las personas que trabajan en las escuelas de nuestros pueblos.

Luis Mariano TORREGO EGIDO



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PRÁCTICAS DE EVALUACIÓN EN EDUCACIÓN FÍSICA: ESTUDIO DE CASOS EN PRIMARIA, SECUNDARIA Y FORMACIÓN DEL PROFESORADO
Víctor M. López Pastor
Ed. Universidad de Valladolid, Valladolid, 1999, 508 pp.

El de evaluación es uno de los conceptos que ha sufrido una mayor mutilación a causa de la influencia de los enfoques positivistas en educación. Se ha generalizado una visión alicorta de la evaluación que la hace sinónimo de puntuación, de calificación, de examen, de referencias exclusivas al rendimiento académico. Se olvida así el carácter esencialmente educativo, reflexivo y crítico de la evaluación.

El libro de Víctor Manuel López no sólo denuncia este estado de cosas, sino que lo enmarca en un ámbito educativo concreto: la situación en el área de Educación Física. En efecto, el autor nos muestra como, poco a poco, van apareciendo autores y obras que rechazan una Educación Física que tenga como bases la competitividad, el entrenamiento y el rendimiento deportivo y van construyendo una didáctica de la Educación Física que opta por presentarse como una educación corporal y motriz de la persona, abierta a las experiencias vitales del alumnado. Sin embargo, la contradicción no ha desaparecido: esta Educación Física innovadora, que recupera valores profundamente educativos, sigue recurriendo a mecanismos de evaluación tales como test de rendimiento físico o motor, escalas de observación o listas de control.

Esta contradicción y sus efectos son puestos de manifiesto en esta obra, que es el resultado de una investigación sobre las prácticas evaluativas en Educación Física que, durante cuatro años, ha estudiado las mismas en Educación Primaria, Secundaria y en la Formación inicial del profesorado especialista en Educación Física.

La obra dedica una primera parte a estudiar el marco conceptual y a establecer las relaciones entre evaluación y educación, así como los usos y las finalidades a las que puede servir la evaluación. Posteriormente, se nos presentan tanto una investigación bibliográfica sobre la evaluación en Educación Física, como un estudio de campo, basado fundamentalmente en estudios de caso. Tras la lectura de estos capítulos queda claro como, pese al cambio de discurso, las prácticas siguen siendo las mismas y aún cuando estas conocen cambios, la evaluación es meramente sumativa.

Pero quizá lo más interesante de la obra se recoja en la última parte, la dedicada a la presentación de las conclusiones e implicaciones de la investigación en la práctica educativa. Allí se apuesta por la necesidad de procedimientos basados en la autoevaluación y en la evaluación compartida, mecanismos ambos que son sometidos a un análisis y valoración muy detallados. La justificación de los mismos, aportando razones éticas y democráticas, constituyen una muy valiosa contribución.

No es frecuente encontrar obras que reúnan en sus páginas justificaciones teóricas, análisis de la práctica y exposición de alternativas a la misma y mucho menos que abarquen ámbitos tan extensos como la Educación Primaria, la Secundaria y la Formación inicial del Profesorado. Ello sólo bastaría para justificar esta obra, pero no podemos dejar de resaltar su principal motivación: cambiar la realidad educativa, a través de necesarias transformaciones en las prácticas evaluativas.

Luis Mariano TORREGO EGIDO